
4. Epílogo. Una súplica.
¡Mírame!,
no puedes dejarme así...
¡No he bebido aún todo el sabor de tus labios
ni he apurado hasta la última gota de tu néctar!
no puedes dejarme así...
¡No he bebido aún todo el sabor de tus labios
ni he apurado hasta la última gota de tu néctar!
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